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domingo, 19 de junio de 2016

UN PASEO COFRADE POR SEVILLA: LA SEMILLA DE LA SEMANA SANTA

Este domingo vamos a indagar y pasear por las zonas claves de lo que fue la semilla de la Semana Santa en Sevilla, el germen de los actuales desfiles procesionales. Para hablar de ello, es necesario tener en cuenta el Via Crucis a la Cruz del Campo, considerado el comienzo de nuestra Semana Santa.

El Via Crucis a la Cruz del Campo, lo instituye, en 1521, Don Fadrique Enríquez de Ribera, primer marqués de Tarifa, a su regreso de un viaje por Tierra Santa.

Fadrique Enríquez
D. Fadrique Enríquez de Ribera

Según cuenta una antigua tradición, el Via Crucis de las "Doce Estaciones" era el que había seguido, a diario, la Virgen para recordar el tormento de su Hijo. Así y recorriendo esas Estaciones, la procesión, en Sevilla, salía de su Palacio durante los siete viernes que componen la Cuaresma, rezando en dicha procesión, los penitentes y flagelantes encapuchados que a ella asistían, tantos Credos o Padrenuestros como pasos dio Cristo en su Pasión desde el Pretorio hasta el Monte Calvario (según Fadrique Enríquez, que peregrinó a Jerusalén en 1518, el número de pasos que contó fueron 1321).

Casa de Pilatos
Fachada principal del Palacio de "Casa Pilatos"
(Sevilla)

La Primera Estación de este Via Crucis se situó en su Palacio que, desde entonces, sería conocido popularmente como "Casa de Pilatos", dado que fue en el Pretorio romano de Jerusalén donde comenzó el camino de Jesús hacia el Gólgota.

Fachada principal Casa de Pilatos
Altar en la pared de la fachada principal del palacio
(Sevilla)

Este Via Crucis acabada en la Cruz del Campo, lugar donde existía, además, una Ermita dedicada a la Virgen de la Soledad que estaba a cargo de los negros de Sevilla, muy numerosos en el s.XVI. Ya antes (en 1482), Diego de Merlo, había contruído el Humilladero-templete.

Exterior del Humilladero
Templete
(Sevilla)

La cruz actual del Humilladero-templete fue realizada por Juan Bautista Vázquez, "El Viejo", en 1571.

Interior del Humilladero
Vista de la Cruz en el interior del templete
(Sevilla)

Detalle de la Cruz
Detalle de la Cruz con la efigie de María
(Sevilla)

Detalle de la Cruz con Cristo
Detalle de la Cruz con la efigie de Cristo
(Sevilla)

Fue tan importante este Via Crucis que supuso un hito en la historia de las Hermandades de la ciudad de Sevilla al establecer, por primera vez, un espacio concreto para el desarrollo de la penitencia pública.

Ubicación de la Casa de Pilatos
Plano con la ubicación del Palacio "Casa de Pilatos"
(Sevilla)

Tras la instauración del Via Crucis de Don Fadrique, poco a poco, las asociaciones religiosas crecen en la ciudad, la mayoría de ellas alrededor de Gremios y unidas a Hospitales de Sangre donde realizar labores de Caridad. Pero hay otro hecho, que conjugado con el Via Crucis, es determinante para el desarrollo de la Semana Santa tal y como hoy la conocemos: en Centroeuropa se está produciendo durante el s.XVI una verdadera Guerra religiosa entre los seguidores de la Reforma de Lutero y la Iglesia de Roma. En lucha contra la Reforma luterana se desarrolla el Concilio de Trento (1545-1563), que recomienda la Estación (manifestación) pública de la Fe, exponiendo la necesidad y ventajas que se derivan del culto a las Imágenes Sagradas, verdaderas efigies de Jesús y de Su Madre, auspiciando su salida a la calle para lograr que quien no entra en la Iglesia por propia voluntad, al encontrarlas en la vía pública, piense y vea la Pasión de Nuestro Señor a través de estas representaciones. 

Lutero
Lutero

Fue tal el celo que puso el Concilio de Trento al respecto de esto, que reglamentó cómo debía ser la representación de la Pasión, algo que la Jerarquía de la Iglesia debía sancionar, siempre auspiciando el decoro de las Imágenes religiosas y del cortejo, sirviéndose para ello de penas que incluían la excomunión para quien no las acatase.

Concilio de Trento
Concilio de Trento

Veamos un extracto del texto resolutivo del Concilio de Trento al respecto:

"...declara que se deben tener y conservar; principalmente en los Templos, las Imágenes de Cristo, de la Virgen Madre de Dios, y de otros Santos, y que se les debe dar el correspondiente honor y veneración: no porque se crea que hay en ellas divinidad, o virtud alguna por la que merezcan el culto, o que se les deba pedir alguna cosa, o que se haya de poner la confianza en las Imágenes, ...sino porque el honor que se da a las Imágenes, se refiere a los originales representados en ellas; de suerte, que adoremos a Cristo por medio de la Imágenes que besamos, y en cuya presencia nos descubrimos y arrodillamos; y veneremos a los Santos, cuya semejanza tienen." Concilio de Trento. Sesión XXV. 4-12-1563

Es entonces, en Sevilla, cuando surge la necesidad (por parte de estas asociaciones religiosas) de recrear a Jesucristo y a Su Santísima Madre en Imágenes y salir con ellas a la calle para hacer verdadera protestación de Fe, hecho que determinará la explosión escultórica que se produce en la segunda mitad del s.XVI y comienzos del s.XVII. Además, no olvidemos que Sevilla es una importantísima metrópoli, donde el Emperador Carlos V decide casarse, la ciudad por donde entra toda la plata llegada de América, gracias a sus muelles y su río navegable, la urbe donde grandes personalidades de este país, relevantes en muchas materias, deciden venir a vivir o son enviadas a trabajar. Es por tanto, Sevilla una ciudad privilegiada en aquella época, circunstancia que bien supo aprovechar y que, iconográficamente hablando nos legó tallas de la envergadura del Cristo del Amor, Cristo de los Estudiantes, el Señor de Pasión, el Cachorro, Gran Poder, etc.

Cristo del Amor
Cristo del Amor

Cristo de la Buena Muerte (Estudiantes)
Cristo de la Buena Muerte (Estudiantes)

Señor de Pasión
Señor de Pasión

Cristo de la Expiración (Cachorro)
Cachorro

Jesús del Gran Poder
Gran Poder

Además, que no se te olvide, querido lector, la vinculación de este paseo cofrade con uno ya realizado en esta sección: recordemos que la gran afluencia y desorden de nuestras Hermandades en estos comienzos, determinó, como bien se comentó semanas atrás, la organización de la “Primera Carrera Oficial” en Sevilla, por el Cardenal Fernando Niño de Guevara en 1604.


Un artículo de "Rutas Cofrades por Sevilla"
Ruta: "Tradiciones"
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